Dijo el chabòn mezclado entre 8 académicos de la Real Real Real sidra del mundo:

"¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad? Mierda es una palabra también irremplazable, el secreto está en la 'r' fuerte.

Quién hubiera dicho que la mesa "Español internacional e internacionalización del español", que parecía un complejo trabalenguas, terminaría siendo el plato fuerte del congreso.

El Negro Fontanarrosa, con la ventaja de jugar de local, se puso al público en el bolsillo. Algunos de los panelistas estaban cagados de risa.

Un escritor mexicano señaló que se sentía sorprendido por la primacía de la audiencia femenina, cuando le llegó el turno, el Negro replicó a su colega:"Lo que es no conocer esta ciudad de bellas mujeres y fútbol".

No leyó, no presentó la ponencia solitada por los organizadores, y tampoco le sirvió de nada tener ayuda memoria. Confesó que en el machete debió agregar: "No olvidar los lentes". Había dejado los lentes en su casa y el machete le resultaba inaccesible.

"Se me ocurrió hablar sobre las malas palabras, no sé qué tiene que ver con esto de la internacionalización, pero una persona que logra decir correctamente esta palabra puede subir al escenario y hablar".

"Lo que he insultado cada vez que se me va un texto de la computadora"

"Me ha tocado acompañar a la Selección Argentina en Latinoamérica y, entre los insultos que nos gritaban en Paraguay, nos decían 'comegatos' que, en realidad, es un rosarinismo."

"El Congreso es el ámbito apropiado para plantearse preguntas como el sentido que tienen las malas palabras.Yo casi siempre hablo desde el desconocimiento. ¿Por qué son malas las palabras? ¿Les pegan a las otras? ¿Son malas porque son de mala calidad? ¿Tienen actitudes reñidas con la moral? Lo que no sé es quién las define como malas palabras, pero parecen los villanos de la película"

"¿Y las palabrotas? Son aumentativos, no dejan de ser un reconocimiento..." "No hago una defensa incondicional y quijotesca de las malas palabras: algunas me gustan, otras no".

"Mi padre era un malhablado porque provenía del deporte y usaba muchas malas palabras."

"A veces culpamos a los jóvenes porque usan un vocabulario estrecho, pero no me preocupan que insulten permanentemente, lo que me preocuparía es que no tuvieran una capacidad de transmisión y expresión y las malas palabras sirven mucho para expresarse. También se dice que el idioma es vulgar. No sé quién define lo que es vulgar o no. Tampoco sé cuál es el origen de las malas palabras... 'Habla como un carrero' o 'palabras subidas de tono' ¿Qué? ¿Se subió al carro del carrero la palabra por eso está subida?".

"Las malas palabras brindan otros matices y hay algunas que son irreemplazables: no es lo mismo decir que una persona es tonta o pelotuda. Tonto puede ser una disminución neurológica agresiva, pero el secreto de la palabra 'pelotudo' está en la letra 't', anoten todas las maestras presentes... Mierda es una palabra también irreemplazable. El secreto está en la 'r' fuerte, porque en otros lugares es más débil, como la pronuncian los cubanos, que la hacen más suave, dicen: 'Mielda' que suena a chino.Creo que el fracaso de la revolución puede comenzar a explicarse en la debilidad para pronunciar esta letra..."

A esta altura, todos reían, aplaudían y zapateaban contra la prolija alfombra roja del teatro. Finalmente, exigió que se reflexionara sobre la condición terapéutica de las malas palabras, que sirven para descargarse, según se lo aconseja su psicoanalista...

"Pido una amnistía para la mayoría de las malas palabras e integrémoslas al lenguaje, porque las vamos a necesitar..."